Esos
subsidios representaban descuentos del 30% y del 50%, lo cual, al momento de
volver a incorporar esos montos en las boletas, se traduce en aumentos de base
del 43% y del 100%, respectivamente. A su vez, también se eliminó la forma de
cálculo en el resto de las provincias, dejando solamente el descuento sobre el
40% del valor de generación. Por lo tanto, a quienes continúan con el beneficio
también se les reduce el subsidio o descuento. Esto alcanza a todas las
provincias de la cordillera y la Patagonia.
Pero es muy
importante recalcar y entender que, para que ello suceda, tuvimos el caso de
gobernadores del Norte Grande que hicieron campañas por las redes, como el
actual gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, quien luego de dos elecciones
consecutivas quiere volver a postularse, pero ahora por La Libertad Avanza
(LLA), dejando librada esa posibilidad a la decisión de la Corte Suprema de
Justicia de la Nación (CSJN), porque la Constitución provincial, en línea con
la Nacional, es muy taxativa en negarle esa posibilidad.
Esto lleva a
una confrontación de argentinos contra argentinos, dándole el gusto al Gobierno
nacional, que sigue incorporando causas de posible corrupción entre sus
miembros.
El recorte de Zonas Frías y su
impacto en los hogares
Para que se
entienda mejor, vamos a mostrar algo básico con números enteros. Sobre boletas
que hoy pagan $100.000, quienes pierden el beneficio del 30% pasan a abonar
$143.000 y los que pierden el beneficio del 50% pasan a pagar $200.000.
Incluso
quienes conserven el beneficio del 30% pasan a pagar $126.000 y, para los del
50%, el pago pasa a ser de $160.000. Por lo tanto, el gas se va a convertir en
un artículo de lujo para todos los hogares.
En el caso
de quienes no tienen gas de red, como ocurre en la mayor parte del Norte Grande
y el tercer cordón del conurbano, las garrafas de 10 kilogramos, que pasaron de
$10.000 a $30.000 con el Decreto 446/2025, de desregulación del precio del gas,
ahora pasarían —más temprano que tarde— a valer cerca de $40.000.
Mientras
tanto, quienes utilizan tubos de 45 kilogramos, que pasaron de $40.000 a un
promedio de $100.000, estarían pasando a pagar cerca de $140.000/$150.000.
Pobreza
energética y el impacto sobre el costo de vida
El tema a
tener en cuenta para la población es que nadie usa una sola garrafa o un único
tubo por mes, sino que esos valores deben multiplicarse por tres garrafas o
cuatro tubos en verano y cinco garrafas o seis tubos en invierno, mínimamente,
con ingresos y salarios que mayormente son no registrados y por un monto
promedio de $600.000 mensuales.
Mientras tanto,
para el Gobierno se presenta una incógnita: ¿por qué tenemos que pagar el gas a
precio internacional cuando somos productores y tenemos el cuarto yacimiento
mundial de gas no convencional en Vaca Muerta?
¿Y cómo se
acaba de pegar un tiro en el pie permitiendo este atropello que,
indiscutiblemente, va a hacer subir el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en
todas las regiones, pudiendo llegar a cerca del 4% en diciembre próximo?
En la
provincia de Buenos Aires (PBA) representa el 45% del total y tiene casi 100
partidos que pierden el beneficio, como por ejemplo el Partido de La Costa,
General Pueyrredon/Mar del Plata, Bahía Blanca, Necochea, Olavarría, Azul, Las
Flores y muchos más.
Esto
terminará metiendo a mucha más población en la pobreza que el 32,3% que
difundió esta semana el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), con
datos a junio pasado, como consecuencia de la pobreza energética, concepto
acuñado en 1981 por Margaret Thatcher en Gran Bretaña por un ajuste similar al
actual y que pudo levantar al ganar la Guerra de Malvinas.
¿Será por
eso que hace lo que hace después del trapo de Malvinas del Mundial, porque sabe
que se despedazó el plan financiero pergeñado por Ricardo Arriazu durante la
dictadura y vuelto a aplicar ahora por Luis Caputo?
Cambios en la Carta Orgánica del BCRA
y reservas bajo presión
El segundo
proyecto fue la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central de la
República Argentina (BCRA), por la cual se volvió a la existente desde 1992,
que permitió los excesos que derivaron en diciembre de 2001 mediante el uso de
las reservas de los ahorristas para pagos e intervenciones en los mercados
cambiarios en todas sus formas.
Además, se
modificó la duración de los mandatos del Directorio de la entidad y la forma de
remoción de sus integrantes, que pasaría a requerir únicamente el voto de 37 de
los 72 senadores nacionales, en vez de 49 de 72 senadores más 172 de los 257
diputados nacionales, como querían para perpetuarse en los cargos, incluso
posteriormente a la salida del Gobierno que los nombraba solamente con el aval
de 37 de los 72 senadores.
Es muy raro
que esto se encuentre sucediendo en este momento cuando, de acuerdo con las
informaciones diarias emitidas por el BCRA al finalizar la jornada cambiaria,
las reservas brutas cayeron un total de US$2.555 millones entre el 3 y el 25 de
septiembre.
Dólar,
mercados y el escenario financiero
Las mayores
caídas se dan justo luego de un fallido discurso del Presidente en la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) ante únicamente 40 personas, de las
cuales 20 pertenecían a la mismísima delegación argentina.
Tampoco pudo
concretarse una reunión formal con el presidente de Estados Unidos, Donald
Trump, ni con el secretario de Estado, Marco Rubio, más allá de un encuentro
fortuito en un pasillo del organismo multilateral, de pie y por no más de dos
minutos, cuando el primer ministro británico y la presidenta interina de
Venezuela tuvieron sendas reuniones bilaterales con el tiempo necesario para
exponer los temas que les competen.
Esto hizo
notar que los mercados de capitales y de crédito ya dejaron de tenerles
confianza, llegando el viernes a $1.525 el dólar mayorista y pasando
ampliamente tanto los dólares de casas de criptomonedas —que es el mercado más
transparente que existe hoy, porque los otros están plenamente intervenidos—
como el dólar contado con liquidación (CCL).
Lo que sí
debemos aclarar es que, debido a los avances tecnológicos, hoy sería
prácticamente nula la aplicación de un “corralito” sobre las cuentas a la vista
—cajas de ahorro y cuentas corrientes—, salvo que sean muy grandes los horrores
que cometiesen las autoridades del BCRA y del Ministerio de Economía (MECON).




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