El gobierno de
Javier Milei continúa destacando la desaceleración de la inflación, la
estabilidad cambiaria y la recuperación del crédito como señales de
normalización económica, pero la situación financiera de los hogares está en
las antípodas de esas mieles que promociona la administración libertaria. La
cantidad de personas que ya no logra sostener el pago de sus deudas volvió a
crecer con fuerza y alcanzó un nuevo máximo, en un contexto en el que el
financiamiento se convirtió para muchas familias en una herramienta para cubrir
gastos corrientes más que para ampliar el consumo.
La radiografía
elaborada por el Instituto Argentina Grande (IAG) sobre la base de la Central
de Deudores (CENDEU) del Banco Central reveló que en mayo había 3,6 millones de
personas con al menos una línea de crédito catalogada como "irrecuperable",
es decir, con atrasos superiores a un año. Se trata de 1,7 millones más que un
año atrás y representan el 17,2 por ciento del total de deudores del sistema
financiero y no financiero.
Si se incorporan todos los deudores con atrasos de tres meses o más, la cifra asciende a 5,8 millones de personas, lo que equivale a que uno de cada ocho argentinos mantiene al menos una deuda en situación irregular. El crecimiento de la morosidad no se concentra únicamente en el sistema bancario tradicional sino que también alcanza -especialmente por laxitud de sus condiciones para entregar préstamos- a financieras, billeteras virtuales y empresas de crédito al consumo, un segmento que ganó participación durante los últimos años como consecuencia de la expansión del financiamiento digital. Fuente: EL DESTAPE




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