La Cámara Primera en lo Criminal de Presidencia Roque Sáenz Peña ya fijó para octubre y noviembre las audiencias del juicio oral y público contra el ahora exjefe policial. Se trata de Daniel Melchiori, que era jefe de la seccional de Taco Pozo, donde los denunciantes habían viajado para atender de forma gratuita a miembros de la comunidad wichí local.
No es solo
la historia de un jefe policial que enfrenta un juicio por agredir a un grupo de
médicos solidarios. Es también la historia de un pueblo de Chaco que sufrió y
denunció atropellos, pero nunca fue escuchado. Hasta ahora.
“Los vecinos
de Taco Pozo – comienza el relato la abogada Adriana De Longhe – vivieron
durante mucho tiempo bajo el amedrentamiento de este comisario: amenazas,
detenciones arbitrarias, intimidaciones a quienes lo criticaban en redes
sociales. Pero no se quedaron callados. Se organizaron, se manifestaron y
presentaron más de 25 denuncias para que las autoridades supieran lo que estaba
sufriendo toda la comunidad. Sin embargo, la respuesta de la conducción
policial y política fue defenderlo. Lo de los médicos no fue un hecho aislado:
fue la gota que rebalsó el vaso”.
La Cámara
Primera en lo Criminal de Presidencia Roque Sáenz Peña ya fijó para octubre y
noviembre las audiencias del juicio oral y público contra el ahora exjefe de la
comisaría de Taco Pozo, Daniel Melchiori, por tres delitos graves en concurso
real: apremios ilegales agravados por haber sido cometidos con violencia en el
ejercicio de su función, privación ilegítima de la libertad y falsedad
ideológica en instrumento público, por el informe en el que inventó una orden
judicial.
“En Chaco no
se conoce un caso desde el retorno de la democracia como lo que ocurrió en Taco
Pozo. Un violento protegido por el jefe de Policía de la provincia, que se
sentía por encima del poder político y judicial”, asegura De Langhe, quien
junto a su hermana Fiorella De Langhe representa a la querella, integrada por
los médicos agredidos.
Recién
clareaba el domingo 17 de agosto de 2025 cuando los profesionales de la salud,
estudiantes y voluntarios cordobeses de la Asociación Civil Todo por Todos se
preparaban para volver a su provincia después de días de atención gratuita en
Taco Pozo, una actividad que realizan desde hace más de diez años. De acuerdo
con lo reconstruido por la Fiscalía Especial en Derechos Humanos, Melchiori, de
civil y en su auto particular, le cerró el paso a una de las camionetas del
grupo y acusó al conductor Exequiel Margonari, uno de los voluntarios del
operativo sanitario, de ir “a 200 kilómetros por hora”.
Después,
intentó sacarle las llaves del vehículo y lo golpeó en la cara y en el cuerpo.
Los testigos coincidieron en que el comisario tenía un indisimulable aliento
etílico.
Cerca de las
7.30, los médicos se presentaron en la comisaría para pedir explicaciones por
la agresión. El comisario salió de la dependencia visiblemente turbado, intentó
secuestrar una camioneta (distinta de la que había interceptado) y, luego de
haber sido filmado e increpado, ordenó la detención de la médica María
Candelaria García Nebbia.
Según la
acusación fiscal y los testimonios de los propios policías de guardia, la
médica, llorando y en plena crisis de ansiedad, fue encerrada en la oficina de
oficiales, bajo custodia. Además, se supo que no hubo orden judicial ni causa
legal que lo justificara. No se registró su ingreso en el libro de guardia; no
le hicieron exámenes médicos de rigor ni se le informaron sus derechos. El
oficial de servicio declaró que ni siquiera sabía que había una detenida en la
dependencia.
Pero hubo
más. Melchiori firmó un informe oficial en el que aseguró haber consultado a
las siete de la mañana a la jueza de Paz y Faltas de Taco Pozo, Silvia Elena
Arias, y que ella había dispuesto notificar a la médica por una contravención y
luego dejarla en libertad. La magistrada lo desmintió bajo juramento: esa
llamada nunca existió; el comisario recién se comunicó con ella a las siete de
la tarde, cuando los videos de la mañana ya circulaban por todo el país.
“La gente
del pueblo nos pedía perdón”
Hace ya 13
años que la Asociación Civil Todo por Todos se dedica a la asistencia sanitaria
en el norte argentino, principalmente en parajes de Chaco, Salta y en
comunidades wichís. Desde el inicio de su misión, Taco Pozo fue un destino
frecuente. Pero la noble costumbre se puso en riesgo cuando una médica que
viajó varios kilómetros para atender gratis a sus vecinos terminó detenida sin
causa.
“Fue una
pesadilla; fue darnos cuenta de que estábamos en manos de un loco alcoholizado
y armado y que, encima, era la autoridad del pueblo”, recuerda Viviana
Yzaguirre, médica cirujana y fundadora de Todo por Todos.
“Cuando estábamos
en la comisaría —continúa— los propios policías nos decían que le tenían miedo
al comisario. La gente del pueblo nos pedía perdón; nos juraba que los
tacopoceños no eran mala gente. Me acuerdo y todavía me emociono”.
A más de un
año de los hechos y con un juicio oral en puerta, Melchiori aún sigue formando
parte de la fuerza de seguridad provincial: fue derivado a la Dirección General
de Inteligencia Criminal, en Sáenz Peña, la misma ciudad donde será juzgado.
“Hoy
Melchiori ya no está en Taco Pozo, pero tuvo que ocurrir la agresión a un grupo
de médicos solidarios, filmada y viralizada en todo el país, para que se
tomaran medidas. Lo que la gente de Taco Pozo sufrió no debería haber
necesitado de una golpiza a visitantes de otra provincia para ser tomado en
serio”, concluye la abogada querellante.
Más de 25
denuncias en su contra
El violento
operativo contra los médicos solidarios de Córdoba tuvo un efecto dominó y las
denuncias contra el excomisario de Taco Pozo, Daniel Melchiori, comenzaron a
recibir atención.
Sin embargo,
la respuesta de la conducción policial hasta entonces había sido apañarlo. El
jefe de la Policía del Chaco, Fernando Romero, sostuvo públicamente que los
reclamos contra Melchiori eran una cuestión política y que “en Taco Pozo no lo
querían porque hacía muy bien su trabajo”.
El 14 de
febrero de 2024, el propio Romero viajó hasta el pueblo para entregarle en mano
a Melchiori un fusil FAL como reconocimiento a su “trabajo contra el delito”.
La ceremonia
– difundida por la prensa local – celebraba la supuesta desarticulación de una
banda dedicada al robo y a la reventa de vehículos. De acuerdo con el parte
oficial, Melchiori y su personal habían secuestrado 21 motocicletas y tres
autos. Además del fusil para el comisario, se entregaron armas, indumentaria y
equipamiento para la comisaría.
Según la
abogada Adriana De Langhe, que representa a los médicos querellantes, existen
unas 25 denuncias por apremios ilegales, golpizas y amenazas sufridas por
vecinos y subalternos del comisario. La última se conoció hace unos días,
cuando el agente Juan Gregorio Santillán, de la comisaría de Taco Pozo,
denunció que su jefe lo golpeó y lo amenazó de muerte.
En noviembre
de 2024, el juez Carlos Augusto de Césare hizo lugar a un hábeas corpus
presentado por el Comité para la Prevención de la Tortura del Chaco y ordenó
que Melchiori y sus subordinados ajustaran su accionar a la ley tras diversas
denuncias del intendente de Taco Pozo, Carlos Ibañez, quien describió
“procedimientos irregulares”, “prepotencia” y “uso abusivo de la fuerza”.
La
Nación
La Justicia chaqueña descartó que Ariel Lázaro encubriera la desaparición. Testimonios, cámaras y datos de un patrullero corroboraron su relato. La decisión no establece qué ocurrió con Axel ni quiénes son responsables. La justicia chaqueña sobreseyó a Ariel Esteban Lázaro, amigo y última persona que vio con vida a Axel Alejandro González, quien desapareció en mayo de este año en la zona de Fontana. La resolución concluyó que no había elementos para atribuirle maniobras destinadas a desviar la investigación y que las pruebas reunidas respaldaban su versión sobre una persecución policial.
El siniestro ocurrió a la altura del kilómetro 78, en zona de La Escondida. Uno de los conductores fue trasladado al hospital local y permanece fuera de peligro. La carga de soja derramada obligó a interrumpir parcialmente la circulación.
La víctima es un hombre de 81 años que denunció el robo de dinero, un arma de fuego y un reloj de su departamento. Tras una investigación que incluyó el análisis de cámaras de seguridad y el seguimiento de vehículos sospechosos, la Policía secuestró una camioneta Toyota Hilux, una motocicleta y otros elementos que podrían estar vinculados con el hecho.
El procedimiento, presentado por la fuerza de seguridad local como “histórico”, permitió incautar 4.927 kilos de marihuana, con un valor estimado de 1.500 millones de pesos al por mayor y hasta 7.500 millones al menudeo. Hay dos hombres detenidos. “Chaco es un terreno hostil para la droga”, afirmó el ministro de Seguridad, Hugo Matkovich.
Ocurrió en Fontana. El empleado policial le practicó maniobras de primeros auxilios y el recién nacido fue trasladado al hospital, donde confirmaron que estaba fuera de peligro.